$1,000.00 MXN
La vela marca el umbral del proceso. No activa intenciones ni deseos; sostiene un tiempo distinto, donde la atención se vuelve presente y el cuerpo reconoce que algo ha comenzado.
Encender en silencio. Permanecer cerca mientras arde. No acompañar con palabras ni pensamientos dirigidos. Apagar conscientemente cuando el cuerpo lo indique.
Disponerse al inicio sin forzar dirección
La fase de OBSERVACIÓN acompaña el momento en que algo comienza a moverse internamente, aunque todavía no tenga forma, nombre ni claridad. No es un punto de acción, es un punto de escucha. Aquí no se busca entender ni resolver: se crea el espacio para que el proceso exista.
Esta fase sostiene la disposición inicial del cuerpo y de la atención. Permite detener la prisa por hacer y abrir un tiempo interno donde la experiencia pueda empezar sin exigencias.